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Filtración

El filtrado es uno de los elementos más importantes de un sistema de riego, ya que su finalidad es proteger a todos los elementos del sistema de riego de posibles obstrucciones. Los sistema de filtración pueden ser manuales, automáticos o semi-automáticos.

La elección entre un tipo de filtro u otro dependerá del grado de suciedad del agua a filtrar y el tipo de emisor de riego.

La concentración de suciedad, evaluada en la analítica como sólidos en suspensión en ppm (partículas por millón) determinará tanto el tipo de filtro idóneo a emplear, así como la cantidad.

Se considera que un agua que contenga una concentración de sólidos en suspensión superior a 200 partes por millón necesitará, antes de ser filtrada, reposar durante un tiempo prudente en una balsa para que se produzca una decantación del exceso de suciedad.


FILTROS DE MALLA

En este sistema la filtración se produce por retención de partículas de tamaño superior al agujero (llamado luz de paso) de una malla de acero inoxidable, la malla esta disponible con una luz de paso desde 1 mm a 0,02 mm.

La malla está termo-soldada en una estructura tubular de acero inoxidable que forma un cartucho sustituible.

La filtración mediante malla es recomendable para aguas de buena calidad, que tengan una concentración de sólido en suspensión inferior a 100 partes por millón (<100 ppm).


FILTROS DE ANILLAS

En este sistema la filtración se produce por retención de partículas en los canales originados por la superposición de un conjunto de anillas paralelas.

Las anillas paralelas, son diseñadas para tener una grande superficie libre de paso, para favorecer una filtración gradual, eficaz y con la mínima pérdida de carga.

La filtración mediante anillas es recomendable para aguas que tengan una concentración de sólido en suspensión inferior a 200 partes por millón (<200ppm).


FILTROS DE ARENA

En este sistema la filtración se produce por la adherencia de la suciedad a lo largo del lecho de arena. Su principal característica es la mínima perdida de carga, lo que provoca una uniformidad en la circulación del flujo.

Es un sistema recomendado para todo tipo de agua, aplicable a cualquier instalación. Se adapta a todos los problemas de filtrado, incluso tiene capacidad para retener partículas tan problemáticas como las algas y los limos.